SILEVA, S.A. — Tradición, pasión y raíces en el mundo de las plantas
Una historia familiar de más de un siglo
SILEVA, S.A. nace de una profunda tradición familiar dedicada al arte de las flores y las plantas vivas. Su historia se remonta a principios del siglo XX, cuando Constantino Navarro Esteban llegó a Barcelona en 1908. Jardinero de la alta sociedad barcelonesa y para familias inmigrantes alemanas, así como para instituciones de prestigio como el Colegio Alemán.


El origen del abeto en Cataluña
Durante los años 30, Constantino Navarro introdujo el abeto en Cataluña, respondiendo a la demanda de familias alemanas residentes en Barcelona que querían conservar esta tradición. Al principio cortaba ramas en los Pirineos, pero hacia 1960 comenzó a traer los abetos completos a Barcelona, vendiéndolos ambulantemente junto a los muros de la Catedral de Barcelona y en Vía Laietana.
Con el éxito del negocio, Constantino y su familia empezaron a asistir a subastas de planta en Navarra, ampliando su oferta y conocimientos.
De los rosales a las flores de Barcelona
En 1960, la familia Navarro adquirió un puesto de flores en la calle Valencia de Barcelona. Emblemática tienda de flores y plantas que habria las 24 horas del dia. En una época en la que la demanda de rosas superaba la producción local, Constantino Navarro Esteban y su hijo Jordi Navarro Serret viajaban regularmente a Valencia para comprar rosas directamente en el mercado. Jordi, con tan solo 12 años, participaba activamente en esas compras que luego se vendían de madrugada en La Rambla de las Flores, frente al Gran Teatro del Liceu.
También abastecían destilerías para la producción de agua de rosas, un producto muy valorado entonces.

La familia Navarro Serret, encabezada por Constantino Navarro Esteban y formada por sus hijos Jordi, Manuel, Juan e Isabel, fue una unidad familiar plenamente dedicada a su oficio. Su compromiso, esfuerzo y pasión por el trabajo marcaron una forma de vida en la que la tradición y los valores familiares eran el motor de cada día.
En aquella época, las rosas que cultivaban y vendían eran especialmente apreciadas por personas cultas, intelectuales y amantes de la lectura. Esta costumbre sigue viva hoy en día y continúa siendo una tradición profundamente arraigada en Cataluña: regalar una rosa y un libro el Día de Sant Jordi, como expresión de amor y conocimiento.


El crecimiento del negocio familiar
Con el tiempo, la familia estableció un puesto fijo en el mercado de la calle Lérida, ampliando su actividad con plantas de temporada y artículos para campañas especiales, como Todos los Santos. La producción familiar se realizaba en terrenos situados en los actuales hospitales Sant Juan de Dios y Vall d’Hebron, donde toda la familia participaba activamente en el cultivo.
En el puesto de la calle Valencia ofrecían ramos, centros, coronas y una amplia variedad de productos florales, consolidando una reputación basada en la calidad, el compromiso y el respeto por la profesión.
El nacimiento de SILEVA, S.A.
A los 14 años, Jordi Navarro Serret comenzó su andadura profesional ayudando en el negocio familiar, junto a sus hermanos Juan y Manel. Los tres decoraban iglesias emblemáticas de Barcelona como La Purísima Concepción y Nuestra Señora de los Ángeles, demostrando desde jóvenes una gran habilidad, responsabilidad y amor por el oficio.
Con el tiempo, Jordi Navarro Serret sintió la necesidad de emprender su propio camino. A los 27 años, decidió dejar de ser cola de león para convertirse en cabeza de ratón, dando así el paso hacia su independencia profesional y fundando SILEVA, S.A.. Los primeros pasos del nuevo proyecto se dieron en una pequeña finca de Vilassar de Mar, donde Jordi comenzó a cultivar y producir planta viva con la misma dedicación y humildad que siempre había caracterizado a su familia.




Innovación, trabajo y compromiso
Por aquel entonces, hace ya más de 47 años, Jordi Navarro Serret viajó a Holanda, en una época en la que importar plantas era un reto. Con mucha constancia y dedicación, lograron convertirse en importadores oficiales de planta viva. También realizaron numerosos viajes a Tenerife, donde adquirían especies tropicales para ampliar la oferta.
La filosofía de trabajo de Jordi Navarro Serret y de todo el equipo de SILEVA siempre se ha basado en la constancia, la honestidad y el servicio cercano. Cada planta, cada pedido y cada cliente son atendidos con el mismo cuidado y respeto que caracterizaron a Constantino Navarro Esteban y que hoy sigue siendo el sello distintivo de la empresa.
SILEVA hoy: experiencia, calidad y pasión por las plantas
Con los años, SILEVA, S.A. ha crecido hasta convertirse en un referente en la producción y distribución de plantas vivas, complementos decorativos, antigüedades y artículos para eventos.
Actualmente, ofrece una amplia variedad de especies como Poinsettia, Kentia, Chamadorea, Marginata, Dracaena, Sansevieria y plantas de temporada, procedentes tanto de su propia producción como de países como Costa Rica, Florida, Italia, Holanda y Bélgica.
A lo largo de su trayectoria, SILEVA, S.A. ha mantenido intacta su manera de hacer: trabajar con pasión, respetar la naturaleza, valorar el esfuerzo y ofrecer siempre calidad y honestidad en cada servicio. Esta forma de actuar, heredada de Constantino Navarro Esteban y continuada por Jordi Navarro Serret, sigue siendo el motor que impulsa a la empresa día tras día.
Hoy, con la experiencia de tres generaciones, Jordi Navarro Serret y su equipo mantienen viva la esencia de la familia Navarro: una manera de entender las plantas no solo como producto, sino como parte de la vida, del trabajo bien hecho y del respeto por la naturaleza y las personas.
